
En mis ratos de soledad
- Autores
- Manuel Márquez de León
- Editorial
- Archivo Histórico Pablo L. Martínez
- ISBN
- 978-607-9314-48-4
- Año
- 2014
- Edición
- 1
- Número de páginas
- 171
- Número de ejemplares
- 500
- Palabras clave
- General, Sudcaliforniano Ilustre, Márquez de León, Rotonda, Filosofía, Exilio, San Francisco.
Contenido
La presentación de un libro entraña una gran responsabilidad, sobretodo –como en el presente caso– cuando el autor es de nuestra propia casa, es decir Sudcaliforniano. Con gran emoción he tenido en mis manos un ejemplar del libro intitulado En mis ratos de soledad (México. Tip. de J. Barbier, 2ª. de San Lorenzo, núms. 16 y 17, 1885) escrito por el pundonoroso militar y patriota General Don José Manuel María Márquez de León, héroe de la Patria cuya figura histórica –a nivel nacional e internacional– está esperando el justo homenaje de todos los mexicanos, o sea la colocación de su estatua en el Paseo de la Reforma, en la capital del país. Nuestro héroe nació en el profundo sur, en el histórico pueblo minero de San Antonio, en una fecha no aclarada del mes de marzo de 1822. “Consagrado desde mis primeros años al servicio de la Patria” –así lo expone en el “Discurso Preliminar” de la obra reseñada–, la personalidad militar y política del Bajacaliforniano no tiene discusión. Diputado electo al Congreso Constituyente, debido a sus tareas militares no firmó la histórica Constitución de 1857. Expuso su vida en múltiples ocasiones en defensa de la integridad de su tierra natal y de México entero. Liberal convencido, puso toda su fortuna al servicio de la causa, respaldando y reconociendo en todo momento la legítima autoridad del Gobierno Juarista. Al recorrer las páginas del libro del General MÁRQUEZ DE LEÓN, nos conmueve la sinceridad de sus confesiones. Se siente defraudado, incomprendido por sus superiores civiles y militares. Sin embargo, consciente de su auténtico valor como militar –a lo largo de muchos años de campañas– dice: “La opinión pública nos juzgará”. Esta obra la escribió en el destierro, fuera de la patria en San Francisco, California, U.S.A., en septiembre de 1881. Verdaderamente asombra descubrir en MÁRQUEZ DE LEÓN la posesión de una cultura general amplia y superior. Sus Pensamientos Filosóficos se enfrentan con arrojo y valentía a problemas tales, de gran profundidad, como son la comprensión y explicación de la Inteligencia del Hombre. La Naturaleza. La Creación. De la Vida. De las Metamorfosis. Del Espíritu. Ley del Progreso. Del Diluvio. Antigüedad del Mundo. Intervención Divina. La Sociedad. La Religión. Impureza del Espíritu. Los Milagros. La Fe. El Sacerdocio. El Culto Divino. La Revelación. Autenticidad de la Escritura. Progreso de la Religión. Misión Divina de Jesús. Algo sobre el Criterio. Fanatismo Religioso. Teoría sobre el Carbón. Los Pólipos. Ancianidad del Mundo. La Justicia. Los títulos de los temas que inquietaron y atormentaron a MÁRQUEZ DE LEÓN, son los mismos que nos atormentan en la actualidad, en esta época de la fusión y fisión nucleares y de los cohetes interplanetarios. Por tal motivo, su libro no ha perdido interés a través del tiempo. Desconocemos los estudios cursados por este autor Realeño, pero sin duda alguna, fue un autodidacta que leyó con avidez cuanto libro cayó en sus manos, trascendiendo en su formación cultural el pensamiento filosófico y científico Francés de fines del Siglo XVIII y principios del XIX. MÁRQUEZ DE LEÓN expone que “como todo el que escribe para el público debe tener por objeto el bien de la sociedad, impulsándola a su perfeccionamiento, siempre que se trata de una materia tan delicada como esta (la naturaleza) sería conveniente –aconseja– que para no exponerse a errores que pueden ser de fatales trascendencias, se estudiasen concienzudamente la Cosmogonía, Cosmografía, Astronomía, Geología, Física, Química, Zoología, Fisiología, Teología y Psicología”. Y esto fue precisamente lo que él hizo, sumergirse en los mares de las ciencias naturales y sociales y caminar por los inseguros senderos de la Teología y la Psicología, que en su tiempo daba sus primeros pasos como ciencia. En el apéndice de esta interesante obra, MÁRQUEZ DE LEÓN da a conocer a sus lectores las cartas que dirigió a CAMILO FLAMMARION –famoso naturalista y astrónomo francés– cuyas concepciones astronómicas –consecuencia de su afiliación a determinada escuela esotérica– son rebatidas por el Bajacaliforniano en forma audaz y decidida. Afirma haber creado su propio sistema Astronómico. Cuestiona la Teoría de la Luz, exponiendo sus propios razonamientos. Intenta responder a la eterna interrogante: ¿Qué son en verdad los Cometas? –Especula sobre: El Achatamiento de la Tierra. No hay duda pues, amable lector, que nos encontramos ante la obra de un inquieto espíritu universal, que hizo un gran esfuerzo por encontrar respuestas a las preguntas eternas, mismas a las que se enfrentan actualmente los sabios contemporáneos. MÁRQUEZ DE LEÓN –como Job– sufre pacientemente las derrotas políticas –que no militares– y al final de la tercera carta dirigida a FLAMMARION dice: “Hoy soy un pronunciado condenado a muerte, porque trabajo por el bien de mi propia patria, Dios me salvará”. Con toda sinceridad, creo que sí lo salvó.
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